• ¿Por qué la interna filipina cada vez está más solicitada en Madrid?

    5 diciembre, 2018 | Blog | J.L Sangüesa
  • interna filipina en madrid

    La interna filipina se han convertido en una de la más solicitada por los clientes de los servicios domésticos en Madrid. Las razones fundamentales son la calidad de su trabajo, su seriedad, y su fidelidad a la familia empleadora. También poseen reputación de ser hábiles para todo. Por otra parte, el alto grado de cualificación de la mano de obra inmigrante filipina es más que considerable: en torno al 41% son titulados universitarios. Pero hay otras razones más.

    Las internas filipinas suelen ser contratadas para realizar las tareas del hogar y además para cuidar de los niños. Lo más habitual es que sean bilingües en inglés, lengua cooficial en su país. Ello despeja todo problema de comunicación idiomática, y además puede servir para que enseñen inglés a los niños o refuercen su aprendizaje escolar al respecto. A ello cabe añadir la cercanía cultural, lingüística e incluso histórica que existe entre España y Filipinas.

    Las empleadas de hogar más prestigiosas en su sector

    La demanda de empleadas domésticas internas en nuestro país es tal, que ha tenido un peso sustancial en la ocupación de los inmigrantes filipinos en suelo español. De ahí que el 66% de los inmigrantes de esa nacionalidad en España sean mujeres. Su justo y fundamentado prestigio profesional hace que sean las trabajadoras del hogar mejor pagadas.

    Son personas de fácil y agradable trato y con un alto grado de compromiso profesional, adquirido por siglos de contacto entre las culturas asiáticas, española y anglosajona. Estas trabajadoras generan muy poca conflictividad laboral, y valoran especialmente el buen trato de las familias de acogida, y también la permanencia en el puesto de trabajo. Se les considera gente tranquila y relajada, y de gran versatilidad profesional de cara al desempeño de tareas variopintas.

    Una historia en común con España: fácil comunicación cultural

    También los varios siglos de historia en común de España y Filipinas son una baza a favor en este sentido (las islas fueron posesión española entre 1565 y 1898).

    Por ejemplo, el tagalo, lengua autóctona mayoritaria en el archipiélago filipino, posee más de 40.000 voces procedentes del español. Igualmente, las principales lenguas indígenas están repletas de hispanismos. Ello hace que, a pesar de que el español no es lengua mayoritaria en las islas, sea extremadamente fácil para un filipino aprender nuestro idioma. Por si fuera poco, más de 1,2 millones de filipinos de numerosas islas (principalmente Cavite) y de la ciudad de Zamboanga, en Mindanao, hablan el chabacano, lengua criolla de fácil comprensión, pues deriva del español.

    Para el periodista filipino Guillermo Gómez Rivera, director del semanario manileño en castellano Nueva Era: “El español es bien fácil para cualquier filipino que hable tagalo, bisaya, bicolano e ilocano porque en estas lenguas indígenas están incrustados miles de hispanismos. En estos idiomas indígenas todas las prendas que se llevan en el cuerpo se llaman en español: sombrero, camiseta, cinturón (…) Todos los muebles y enseres que se encuentran dentro del hogar se llaman en español: cocina, cuarto, sala (…) Todo lo que es infraestructura de urbanización se llama en español: (…) esquinita, avenida, plaza…”

    Por lo tanto, incluso si los empleados filipinos no saben castellano, es muy fácil para un español comunicarse con ellos. Y, puesto que los muebles y enseres, ropa y elementos de urbanización son nombrados en nuestro idioma, tal comunicación resulta más fácil aún para el servicio doméstico.

    El interés por la propia lengua española en Filipinas ha renacido en tiempos muy recientes. En 2009, la expresidenta Gloria Macapagal-Arroyo lo reincorporó parcialmente a la enseñanza secundaria en el archipiélago. El Instituto Cervantes de Manila pasó de los 3.000 a los 7.000 alumnos en solo cuatro años: entre 2010 y 2014. Los filipinos siguen considerando la cultura española como parte integrante de su herencia cultural.

    Además, Filipinas fue colonia de los EEUU entre 1898 y 1946 (con el paréntesis de la ocupación bélica japonesa). El inglés es obligatorio y cooficial allí. Por esta razón, el dominio del idioma está extraordinariamente extendido en las islas, con las ventajas que arriba veíamos.

    Los filipinos, los trabajadores más solicitados

    Además, la excelente fama de los trabajadores filipinos llega hasta otros sectores. El principal de ellos es la cocina. La comida filipina suele ser exquisita, con influencias españolas y de otras etnias. Las dotes culinarias de este pueblo les han llevado también a triunfar en restaurantes de alto nivel en España. Las empleadas internas filipinas suelen cocinar con gran habilidad.

    Los filipinos tienen fama de honrados, laboriosos, y, además, de saber calcar las recetas con una precisión absoluta. Al igual que chefs españoles son maestros del sushi, algunos cocineros filipinos son grandes virtuosos de la cocina española.

    Debe apuntarse que los inmigrantes de esta nacionalidad en España apenas conocen el desempleo, ya que forman clanes que se apoyan mutuamente. El prestigio de los trabajadores del país oriental es indiscutible, y contribuye decisivamente a su bajo nivel de paro. Cualificados y bien pagados, se les paga bien porque lo valen.

    Situación de las empleadas domésticas filipinas

    Las inmigrantes filipinas comenzaron a llegar a nuestro país en los años 60 para trabajar en el servicio hogareño. Los convenios bilaterales entre los Estados español y del archipiélago fueron el impulso primordial para la fácil regularización de los empleados procedentes de esta república asiática. Hasta 1985, los ciudadanos filipinos podían entrar en España sin necesidad de visado. Gracias a las sucesivas campañas de regularización de los Gobiernos españoles a partir de los años 90, la mayoría de migrantes del país oriental tienden a estar al fin en situación de legalidad.

    La mayoría de trabajadoras del servicio del hogar ahorran dinero para su familia, ya que no la han reagrupado en nuestro país. Se esfuerzan para darles a sus hijos y familias una vida mejor. Para los estándares de vida de aquella república, los modestos sueldos de una casa familiar española de cierto poder adquisitivo se consideran altos. Por lo tanto, sirven a sus fines, y se pueden contentar con ellos.

    Este país de Extremo Oriente se caracteriza por la exportación de mano de obra. Los desplazamientos internacionales de fuerza de trabajo filipina han aumentado constantemente desde comienzos de los años 70. Europa es la principal región receptora, con Italia y España como principales países europeos de destino. A los emigrantes del país asiático se les conoce como “los nuevos héroes de Filipinas”, por su excepcional contribución a la economía nacional.

    Algo tiene el vino cuando lo bendicen, afirma el refrán. Y otro reza: cuando el río suena, agua lleva. El prestigio, y más cuando es tan unánime, siempre viene por algo. Para el empleador exigente, elegir a una empleada interna filipina es un éxito seguro.

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