• Juegos de memoria para mayores: gimnasia necesaria para el cerebro

    20 diciembre, 2018 | Blog | J.L Sangüesa
  • juego de memoria para mayoresLos juegos de memoria para mayores son recomendados por las autoridades sanitarias por razones neurológicas. El deterioro de la memoria es algo normal y habitual con el paso de los años y a edades avanzadas.

    El fortalecimiento de la memoria: un factor clave

    Sin embargo, la edad no es el único aspecto influyente en los fallos de memoria. Otros aspectos personales y ambientales ejercen en ello un peso equivalente o incluso mayor.

    La jubilación, la pérdida de estimulación cognitiva, el uso de herramientas como la calculadora, las agendas, los relojes con alarma, o también el estrés, la ansiedad o la depresión, son también factores muy importantes que influyen en el desarrollo mnésico. Nuestro nivel de exigencia, es decir, como vivimos un olvido o la causa a la que atribuimos un fallo de memoria, inciden igualmente en la percepción del funcionamiento de nuestra memoria.

    Diversos tipos de memoria

    La memoria puede ser a corto o a largo plazo. Además, se halla repartida por diversas zonas del cerebro.

    La primera depende de la atención que prestemos a algo. Por ejemplo: si al cabo de un rato no recordamos algo que se nos ha dicho, sin duda ha sido por falta de atención más que por un fallo de memoria propiamente dicho. Pero si al cabo de los años, nos encontramos con alguien a quien conocíamos y no recordamos su nombre, ello se deberá a que no hemos almacenado ese dato con la frecuencia adecuada. Es un fallo de la “huella de memoria”. Esta se define en neurología como la “marca sináptica”. Es la marca que deja el transporte y modificación de proteínas por la sinapsis como consecuencia de una actividad. De su correcto funcionamiento depende el de nuestra capacidad de memorización y trabajo mental.

    Hay otros tipos de memoria, que dependen de áreas cerebrales concretas.

    La memoria de trabajo. Algunos expertos lo definen como el “pegamento mental” que mantiene unidas las conexiones neuronales para tareas concretas. Un fallo de esta memoria es el que da lugar a preguntas como “¿Qué había venido yo a buscar aquí?” También puede dar lugar a perder el hilo de una conversación. El Alzheimer, en principio, afecta muy gravemente la memoria de trabajo.

    Otros tipos de memoria serían: sensorial, motriz, verbal, viso-espacial, de episodios y semántica, explícita o implícita (destrezas aprendidas y hábitos), etc.

    Ejercitar las conexiones del cerebro

    Para que la memoria se consolide y fortalezca, es necesario romper la rutina. Así, por ejemplo: ponerse el reloj en el lado contrario adonde se ha llevado siempre, llegar a un lugar por rutas distintas a las acostumbradas, etcétera. Con ello se estimula el adecuado funcionamiento de las sinapsis, es decir: de las conexiones neuronales.

    También el ejercicio físico es beneficioso para la salud mental. Según un estudio de científicos norteamericanos en 2003, bailar resultó la actividad más beneficiosa para personas de entre 75 y 85 años de edad, y no deportes clásicos como la natación o el golf. ¿Por qué? El aprendizaje de los pasos de danza y de la coordinación rítmica estimulan las conexiones neuronales.

    Según el mismo estudio, también tres actividades intelectuales resultan muy provechosas para una saludable memoria: leer, tocar instrumentos musicales, y jugar juegos de mesa.

    Recomendaciones de juegos de memoria para personas mayores

    A ello hay que agregar diversos juegos mnemónicos que igualmente favorecen las sinapsis y, por tanto, la memoria. De entre ellos, la agencia de la ONU UNHCR-ACNUR destaca cinco que son de gran eficacia. Se emplean muy a menudo como juegos de memoria para personas mayores.

    Formar palabras. El participante tiene ante sí un tablero con varias casillas, y dentro de cada una de ellas hay una letra. Deberá formar el mayor número de palabras que pueda, cuidando de no repetirlas. Vigoriza la memoria de trabajo a través del robustecimiento cognitivo y de la “huella mnésica”.

    Fila de personas. El jugador habrá de mirar una fotografía con varias personas de cuerpo entero, alineadas y en posición frontal. Deberá observar la imagen con detenimiento. Luego se retira la imagen. A continuación, se pregunta al participante por la posición concreta de cada uno de los personajes de la foto. Refuerza la memoria a largo plazo combatiendo los déficits de atención.

    Puzles. Activan las funciones del cerebro y mejoran las habilidades cognitivas. Se trata de reconstruir una imagen previamente fragmentada. Ello da lugar a una indagación en la que se buscan continuidades y semejanzas, espacios contiguos y parentescos entre unas partes y otras, para poder reconstruir el todo. Lógicamente, ello supone una excelente gimnasia cerebral. Es otro ejercicio óptimo para fortalecer el uso de la “huella mnésica”.

    El hallazgo de los tres segundos. En solo tres segundos, el jugador ha de descubrir en una determinada imagen el elemento oculto que se diferencia del resto. Es un ejercicio de gran efectividad para la memoria a largo plazo y la atención, y constituye un trabajo mental que pone a prueba las sinapsis.

    Las 5 diferencias. Es un pasatiempo de mesa ciertamente clásico. Tal juego consiste en comparar dos fotografías prácticamente idénticas, salvo por minúsculos detalles, y hallar estos. Al igual que otros mencionados, vigoriza las habilidades cognitivas y por lo tanto la “huella de memoria”.

    Más juegos que se pueden utilizar también y que son igualmente de gran ayuda: ejercicios con pistas o indicios, juegos de palabras incompletas, sinónimos y antónimos, refranes incompletos, ejercicios de repetición (trabajando la memoria auditiva a corto y largo plazo).

    Los talleres de memoria: un servicio público para los mayores 

    Además, los servicios públicos de salud de la Comunidad de Madrid están ofreciendo talleres de entrenamiento para ejercitar las destrezas mnésicas de las personas de edad. Un ejemplo es el que se ha celebrado en septiembre de este mismo año.

    Dichos talleres se dirigen a pacientes de centros de salud mayores de 65 años que manifiestan una pérdida de memoria o un deterioro cognitivo leve.

    Por otra parte, existen centros privados que aceptan Cheques Servicio de Atención a la Dependencia, y que se hallan especializados en el entrenamiento mnemónico de personas de edad avanzada.

    Existen, por lo tanto, formas fáciles y accesibles de recobrar el vigor de la memoria cuando los años y otros factores la hacen peligrar. Algunas de ellas son divertidas, y no suponen un gran esfuerzo. Y su práctica producirá grandes beneficios para la conservación de un tesoro tan preciado como es nuestra memoria.

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